Cruz Roja, IFRC y ECHO enfocan la acción humanitaria en lo local. El encuentro en Bogotá destaca la necesidad de fortalecer la resiliencia comunitaria en América Latina. La Unión Europea (UE) incrementa su cooperación en 21.5 millones de euros para apoyar a los 34 millones de personas que requieren asistencia.
Nota completa: Bogotá, 7 de noviembre de 2025. La Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Cruz Roja Colombiana hicieron un llamado conjunto a aumentar y localizar la inversión para preparación y respuesta a las crisis humanitarias en América Latina y el Caribe, una región donde, sólo en 2025, más de 34 millones1 de personas requieren asistencia urgente.
El llamado se dio durante el encuentro “Del compromiso a la acción: innovación humanitaria en la cooperación Unión Europea – América Latina y el Caribe”, realizado en Bogotá como antesala de la IV cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y la Unión Europea (UE), que se celebrará el 8 y 9 de noviembre en Santa Marta, Colombia. El evento reunió a autoridades colombianas, representantes de gobiernos, organismos multilaterales y de la Cruz Roja que propusieron nuevas formas de cooperación centradas en la acción local.
“En un escenario de crisis crecientes, la Cruz Roja Colombiana reafirma su compromiso con la vida y la dignidad de las personas y apuesta por fortalecer sus alianzas estratégicas con la Unión Europea, la familia de la Cruz Roja y otros actores clave para brindar respuestas rápidas, coordinadas e innovadoras”, señaló la presidenta de la Cruz Roja Colombiana, Dra. Judith Carvajal de Álvarez. “Llamamos a reforzar la inversión en preparación y resiliencia comunitaria, esto es indispensable para garantizar que la ayuda llegue a donde se necesita”.
En el acto, la Comisaria de la Unión Europea para igualdad, preparación y gestión de crisis, Hadja Lahbib, anunció un incremento de 21.5 millones de euros en la cooperación humanitaria de la Unión Europea en la región.
Lahbib repasó los esfuerzos de la UE para prestar asistencia tras el paso del huracán Melissa y reconoció la magnitud de los desafíos humanitarios regionales y de Colombia, donde visitó Quibdó, Chocó, y compartió con comunidades afectadas por la violencia y los desastres.
“En Colombia, las comunidades han visto cómo las inundaciones arrasaban sus hogares, la violencia expulsaba a las familias de sus tierras y los grupos armados se llevaban a los jóvenes. Sin embargo, en todo el país, los voluntarios, los líderes locales y los equipos de primera respuesta siguen demostrando una resiliencia y una determinación extraordinarias”, dijo Lahbib. “La UE respalda estos esfuerzos con apoyo práctico, desde financiación humanitaria y capacitación en preparación para desastres hasta la protección de las personas más vulnerables, incluidas las mujeres, los jóvenes y las familias desplazadas. Actuamos mediante la colaboración porque así es como se protegen las vidas y se reconstruye la esperanza”.
Al menos uno de cada cuatro desastres del mundo ocurre en América Latina y el Caribe2, donde ocasionan pérdidas económicas anuales por 58.000 millones de dólares estadounidenses3 y ponen en riesgo la vida y la subsistencia de las comunidades en situación de mayor vulnerabilidad. Esto se agrava al considerar que, en la región, millones de personas viven bajo el control o la influencia de grupos armados.
Las tendencias mundiales proyectan un aumento alarmante de la frecuencia de los peligros, y se prevé que el número de desastres alcance los 560 al año —o 1,5 desastres al día— en 20304.
Un cambio estratégico hacia la acción humanitaria liderada localmente
Los participantes del encuentro coincidieron en que los modelos tradicionales de respuesta resultan insuficientes ante crisis cada vez más prolongadas e interconectadas, marcadas por el impacto del cambio climático, la desigualdad estructural, la violencia, la inestabilidad económica y el desplazamiento forzado. En este contexto, la acción humanitaria liderada localmente fue reafirmada como un imperativo estratégico y ético.
Sus recomendaciones concretas incluyeron avanzar hacia mecanismos de financiación flexibles y plurianuales, reforzar el espacio cívico y el liderazgo de los actores locales, y aprovechar instrumentos como el Global Gateway para invertir en sistemas humanitarios inclusivos y sostenibles.
También, recordaron la necesidad de consolidar la cooperación humanitaria entre la CELAC y la UE. La Cruz Roja llamó a los Estados a tomar decisiones y asignar recursos que fortalezcan el Derecho Internacional Humanitario, la reducción del riesgo de desastres, la asistencia a personas en situación de movilidad, la resiliencia climática y la prestación de servicios de salud y protección.
“Invertir en la acción humanitaria local no es una meta para el futuro, es una decisión que se debe tomar en el presente, una decisión que pasa por trasladar el poder a donde pertenece: a las comunidades y los actores locales que ya lideran la preparación, la respuesta y el camino a la resiliencia”, dijo Xavier Castellanos, subsecretario de la IFRC. “Uno de esos actores locales clave son las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, que, de la mano con la población, guiadas por sus principios y en su rol de auxiliares de los poderes públicos, previenen las crisis, responden a ellas y trabajan para que la gente se recupere con dignidad y humanidad.”
El encuentro también impulsó el enfoque del triple nexo, que articula la acción humanitaria, el desarrollo y la construcción de paz. Se destacaron ejemplos exitosos en Colombia, Haití y Centroamérica, donde la cooperación entre actores locales y europeos ha fortalecido la resiliencia comunitaria mediante sistemas de alerta temprana, redes de salud primaria y mecanismos de protección para personas migrantes.
Finalmente, señalaron que los enfoques aislados ya no son viables y llamaron a superar los marcos tradicionales centrados en los donantes, promoviendo alianzas basadas en la confianza mutua, la gobernanza compartida y los compromisos de largo plazo.